10 datos curiosos sobre las libélulas

Desde que era pequeño, me han fascinado estos gráciles insectos de aspecto prehistórico. Siempre cerca de arroyos y manantiales, ya sea posados en la vegetación o sobrevolando los cielos en busca de insectos, pueden observarse a las libélulas. Es por eso que me he animado a escribir una serie de datos curiosos sobre ellas para que veáis porque son tan fascinantes.

1. Las libélulas (suborden Anisoptera) se incluyen dentro de los odonatos, que incluye principalmente a sus “primos”: los caballitos del diablo (suborden Zygoptera). Ambas  se incluyen dentro de los Odonatos (del griego “dentados”); ya que antiguamente se creía que tenían dientes. Si bien este hecho no es cierto, si que presentan unas fuertes mandíbulas con las cuales son capaces de triturar a sus presas. A pesar de las muchas similitudes entre ambas, existen notables diferencias a simple vista. Mientras que el cuerpo de los caballitos del diablo es más alargado y esbelto; el cuerpo de las libélulas es en comparación mucho más robusto. Además los caballitos del diablo mantienen las alas sobre su cuerpo; mientras que las libélulas mantienen sus alas extendidas en reposo.

Comparación entre un caballito del diablo (Zygoptera) (izquierda) y una libélula (Anisoptera). Especies son (izquierda) Calopterux splendens y (derecha) Aeshna affinis.
Comparación entre (izquierda) un caballito del diablo (Zygoptera) (Calopteryx splendens) y (derecha) una libélula (Anisoptera) (Aeshna affinis). 

2. Excelente visión: Otra de las principales características de las libélulas son sus grandes ojos compuestos, los cuales son muy grandes en comparación a su cuerpo. Cada ojo compuesto tiene unas 28000 unidades individuales llamadas ommatidias. Este hecho hace que posean una excelente visión panorámica, haciendo que un 80% de su cerebro esté destinado a analizar información visual.

3. Acróbatas del aire: Pueden llegar a alcanzar una velocidad de unas 72 kilometros por hora, siendo ésta una velocidad similar al del aleteo de un colibrí. No obstante, lo más sorprendente de esto, es que lo consiguen con una asombrosa facilidad. A diferencia de otros insectos como moscas y mosquitos; los cuales alcanzan velocidades mucho más bajas, y necesitan realizar 1000 y 600 batidas de alas por minuto. ¡las libélulas únicamente necesitan realizar unas 30 batidas por minuto! Y todo ello sin perder la elegancia que las caracteriza.

4. Y no sólo son capaces de alcanzar grandes velocidades en vuelo. ¡También son capaces de recorrer grandes distancias! Muchas especies son migradoras y suelen agruparse en grandes grupos. No obstante, de entre todas cabe destacar a Pantala flavescens la cual es capaces de realizar vuelos transoceánicos de más de 17000 km.

Esta pequeña libélula (Pantala flavescens) es conocida por ser el insecto que más kilometros es capaz durante su migración.
Esta pequeña libélula (Pantala flavescens) es conocida por ser el insecto que más kilometros es capaz durante su migración.

5. Simbología: En Japón existe un gran aprecio por las libélulas, siendo tan queridas como las mariposas y pequeños pájaros. Además, es muy frecuente encontrar grupos populares que organicen excursiones para conocer y estudiarlas en su entorno. Pero su aprecio, no es nada reciente. De hecho, en algunas de las primeras armaduras de samuráis, pueden apreciarse gravados de libélulas; pues para ellos simbolizaban el poder, la agilidad, y por encima de todo, la victoria. En China se asocian con la prosperidad, la harmonía y la buena suerte. Entre los Nativos Americanos son un símbolo de felicidad, velocidad y pureza, ya que según ellos se alimentan directamente del propio viento.

Armadura de la distanía Tokugawa en la cual se pueden apreciar estampados de libélulas.
Armadura de la distanía Tokugawa en la que se pueden apreciar estampados de libélulas.

No obstante, no todas las interpretaciones son tan positivas. Según el folklore inglés y germánico, las libélulas eran llamadas “picadoras de caballos”, ya que  a veces se pueden observar algunas libélulas planeando sobre los caballos, los cuales actúan furiosos sobre ellas.

6. ¿Muerden o pican? A pesar de que tanto en estado larvario, como en adultos son unos voraces depredadores, ¡entre su dieta no se incluyen los caballos ni los humanos! Más bien todo lo contrario. Su alimentación consiste en todo tipo de insectos, incluyendo mosquitos hormigas y termitas e incluso en algunas ocasiones otras libélulas. En estado ninfal, se camuflan bajo el agua donde acechan escondidos para capturar a sus presas. Cómo adultos, son capaces de atrapar al vuelo a sus presas.

Sus bocas están adaptadas para morder; haciéndolas unas cazadoras letales. Sus labiums (el análogo a las mandíbulas) son prensiles y capaces de extenderse hacia adelante a una velocidad mucho mayor que la velocidad de reacción de sus presas.

7. Respiran a través del ano: Las ninfas de libélulas son adultas y sus branquias se encuentran en el final del abdomen. La ninfa de libélula impulsa el agua hacia el final de su abdomen, donde se realizará el intercambio de gases que le permitirá obtener oxígeno para respirar. Además, al expulsar el agua es capaz de impulsarse como un misil, facilitando su locomoción.

8. Las libélulas son insectos ancestrales: Mucho antes de que los dinosaurios aparecieran en la Tierra,  las libélulas ya sobrevolaban los cielos. Los primeros precursores de las libélulas datan del Carbonífero, hace unos 300 millones de años atrás. Su aspecto  a simple vista no era muy diferente de las libélulas actuales, salvo por un detalle. ¡Podían llegar a medir más de 720 mm de punta a punta de ala!

Reconstrucción de Meganeuropsis, el mayor insecto que haya sobrevolado el Planeta, y precursor de los Odonatos actuales.
Reconstrucción de Meganeuropsis, el mayor insecto que haya sobrevolado el Planeta, y precursor de los Odonatos actuales.

9. A pesar de que muchos insectos realizan cortejo, es bastante infrecuente entre las libélulas. Las libélulas son capaces de copular en pleno vuelo, el cual suele durar entre varios segundos a un par de minutos dependiendo de la especie.

10. La presencia de libélulas en arroyos y ríos es un indicador del buen estado de las aguas donde se encuentran. A pesar de que su distribución puede variar enormemente en función de las especies, la mayoría prefieren ríos que ofrezcan multitud de diferentes microhabitats. Además, son muy sensibles a cambios en el pH, la temperatura, la presencia de contaminantes y la cantidad de agua circulante.

Fuentes:

www.dragonfly-site.com

www.insects.about.com/od/evolution/f/What-Is-The-Largest-Insect-That-Ever-Lived.htm

www.tol.com/odonata

www.ucmp.berkeley.edu/arthropoda/uniramia/odonatoida.html

Troast, D. P. (2015). A global population genetic study of Pantala flavescens(Doctoral dissertation, Rutgers University-Graduate School-Newark).

 

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