¡ALERTA: TIBURÓN!

¿Quién no ha escuchado nunca historias de tiburones?

Muchas de estas historias forman parte de la mitología marinera y consisten desde narraciones más o menos fantásticas, que se integran en la tradición oral de muchas culturas de pueblos marineros y navegantes, hasta películas catastróficas modernas. 

Hay una amplia variedad de relatos que relacionan los tiburones con una voracidad desmedida, con una crueldad implacable. Todo el mundo se los imagina como animales crueles, siempre preparados para un ataque fulminante.

Es cierto que algunas especies de tiburón han atacado innombrables veces a personas, pero calificar este interesantísimo grupo biológico como unos animales agresivos, a parte de antropocentrismo, sería un reduccionismo descarado.

Ilustración del siglo XIX

Actualmente se conocen alrededor de 500 especies de tiburones en el mundo, de los cuales aproximadamente una veintena son realmente peligrosos para los seres humanos. De hecho, el 80% de las especies no llegan a medir los 2 metros, un tamaño mínimo para que se produzca un ataque peligroso.

Los tiburones, zoológicamente hablando, son vertebrados marinos que pertenecen a la clase de los condrictios elasmobranquios, es decir, animales marinos de esqueleto cartilaginoso y respiración branquial, con una morfología que se aproxima a la de un pez.  Se encuentran entre los grupos taxonómicos de vertebrados más antiguos, ya que hay constancia de su existencia desde hace más de 400 millones de años.

Morfología

Los tiburones varían mucho en su forma y tamaño; por ejemplo, tenemos tiburones que miden 24 cm, como el pequeño Eridacnis Radcliffei, o los aun más modestos tiburones de 15 cm, como el Squaliolus laticaudus, y en cambio hay tiburones como el peregrino (Cetorhinus maximus) que mide de 6 a 10 metros de longitud y el tiburón ballena (Rhincodon typus), de 12 metros o más.

Squaliolus laticaudus. Foto: © Heike Zidowitz

No presentan escamas, sino dentículos dérmicos rugosos, que le dan a la piel esa textura áspera característica de los tiburones. 

Imágenes de microscopía óptica de barrido (MEB) que ilustran la variación en la forma del dentículo dérmico a través de la superficie del cuerpo de la pintarroja (Scyliorhinus canicula). Se aprecia una variación gradual, desde un dentículo grande de tres puntas a un dentículo en forma de lágrima con un punto terminal alargado (A), y dentículos acortados con un gran solapamiento (D), con gran variación en etapas intermedias. Fuente:Sullivan, Timothy & Regan, Fiona. (2011).The characterization, replication and testing of dermal denticles of Scyliorhinus canicula for physical mechanisms of biofouling prevention

Presentan unas aletas permanentemente desplegadas, con función hidrodinámica y propulsora. Para desplazarse, realizan movimientos ondulatorios del cuerpo y la cola. La posición ventral de la boca y la presencia de hendiduras branquiales, en lugar de agallas como los peces, les da un aspecto característico. A diferencia de los peces óseos, que presentan una vejiga natatoria para regular su flotabilidad, los tiburones presentan un hígado saturado de aceite que cumple la misma función. Estos animales respiran por branquias, localizadas a ambos lados de la cabeza, por donde pasa el agua con oxígeno. Para evitar morir asfixiados, los tiburones siempre tienen que estar en movimiento, ¡nunca dejan de nadar!

Los órganos sensoriales de los tiburones son excepcionales. Cuentan con dos narinas o fosas nasales capaces de detectar sangre y seguir su rastro hasta dar con ella. También presentan unas líneas laterales en el cuerpo que les permiten captar los estímulos eléctricos de sus presas, como por ejemplo otros peces, de modo que cualquier movimiento de estos es captado por los tiburones rápidamente. 

Alimentación

La gran mayoría de los tiburones son depredadores, por lo tanto, se encuentran en los niveles tróficos más altos del ecosistema.Las especies más grandes, que parecen las más peligrosas, son justamente las más inofensivas, ya que son filtradoras de plancton. Para comer, abren sus mandíbulas y absorben el agua a través de las branquias. Después, cierran la boca y filtran el alimento, es decir, los pequeños animales y plantas que flotan o nadan en la masa de agua. Este proceso lo hacen mientras nadan cerca de la superficie del agua. Entre ellos se encuentra el tiburón ballena y el tiburón peregrino.

Tiburon ballena alimentándose (Rhincodon typus). 

De todos modos, es cierto que la mayoría de los tiburones son carnívoros, especialmente los que comen peces y calamares, dotados de un sistema de dentición i de unas mandíbulas inigualables. Las dos mandíbulas de los tiburones son móviles y les permiten abrir una boca considerable y morder con mucha eficacia. Primero clavan los dientes de la mandíbula inferior, que están inclinados hacia atrás, y luego desgarran con los dientes de la mandíbula superior, sacudiendo la cabeza. 

La fuerza de sus mandíbulas es enorme. Un ejemplo lo tenemos en el tiburón blanco (Carcharodon carcharias), que puede ejercer una presión de 3.000 kg/cm2, lo que garantiza la muerte asegurada de la presa. Con un mordisco pueden arrancar hasta 20 kg de carne. Los dientes de los tiburones se van cayendo y se van cambiando continuamente. Un tiburón puede llegar a tener más de 20.000 dientes en toda su vida. En el caso del tiburón blanco, se cambian cada 15-20 días. 

Mandíbula de un tiburón blanco (Carcharodon carcharias). Las filas de dientes apilados están listas para remplazar a los dientes actuales. Fuente: CSIC.
Tiburón de arrecife del Caribe (Carcharhinus perezi) alimentándose de un pez león (Pterois volitans). Foto: © Mathieu Foulquié

La mayoría de los ataques a los humanos son producidos por el tiburón blanco (Carcharodon carcharius), el tiburón tigre (Galeocerdo cuvieri) o el tiburón gris (Carcharhinus leucas). A parte de estos tres tiburones, hay otras especies que también son peligrosas de este último género (C. longimanus, C.amblyrhyncos, C. brachyurus, C.limbatus,etc), la titorera (Prionace glauca), peces martillo (Sphyrna mokarran, Sphyrna zygaena) i el tiburón del Ganges (Glyphisgangeticus).

Tiburón blanco (Carcharodon carcharias). Fuente: CRAM

Reproducción

Estos animales tienen una particular forma de reproducción. La primera etapa en la reproducción de los tiburones se llama cortejo, y empieza cuando la hembra libera sustancias de su cuerpo al agua, lo cual indica al macho que es el momento idóneo para reproducirse. El macho, para seguir con el cortejo, gira alrededor de ella y comienza a morderle, así se mantienen unidos durante todo el proceso. Los tiburones macho tienen dos pterigopodios o abrazaderas, que utilizan para inyectar el esperma en las hembras. Estas dos estructuras sirven para aferrarse a la hembra y poder transferirle los espermatozoides. Una vez realizada la fecundación, el embarazo puede durar de 6 meses a un año, dependiendo del tiburón. 

Pterigopodios de un tiburón. Foto © Claudio Barria

Los tiburones tienen tres modalidades de reproducción. En primer lugar pueden ser vivíparos, es decir, cuando los embriones crecen dentro del vientre de la madre. Los tiburones hembra dan a luz a sus tiburones bebés, tal como lo hacen los mamíferos. Este proceso lo realizan especies como el tiburón martillo y el tiburón azul. También pueden ser ovíparos, en el caso de  que los embriones se desarrollen en el interior de un huevo. Para protegerse de los depredadores, estos huevos están protegidos por una funda. Por último, también encontramos tiburones ovovivíparos, en los que las hembras incuban los huevos dentro de vientre. Este proceso es una mezcla entre la viviparidad y la oviparidad. Los huevos se alimentan dentro del cuerpo del tiburón y cuando es el momento del parto, se produce la eclosión dentro del vientre materno. 

Tiburón martillo (Sphyrna mokarran). Fuente: National geographic
Huevo de tiburón. Fuente: Aaron James. Flickr

¿Hay tiburones en el Mediterráneo? 

El mar Mediterráneo cubre cerca del 0,7% de la superficie marina de todo el planeta. A pesar de ser un mar prácticamente cerrado, en él viven una gran variedad de peces cartilaginosos. Podemos encontrar hasta 47 especies diferentes de tiburones. A nivel mundial, más del 50% de las especies de tiburones habitan en la plataforma continental bajo los 200 metros, el 35% de las especies de tiburones viven en aguas costeras y el 5% restante son oceánicos o habitan ambientes dulceacuícolas.

Algunas de las especies de tiburones más comunes en el mar Mediterráneo son las siguientes:

La tintorera

Tintorera. Fuente: CRAM

El tiburón más común de las aguas mediterráneas es la tintorera (Prionace Glauca). También recibe el nombre de tiburón azul, debido a que su dorso es de color azul oscuro. Es una especie muy extendida por los océanos tropicales y templados del planeta. Cada año podemos ver tintoreras por las costas españolas, aunque se ha visto que el número de tintoreras empieza a decaer. Está catalogada por la UICN como especie casi amenazada. Es una especie más activa por la noche, y realiza migraciones que están relacionadas con su alimentación (peces pelágicos y cefalópodos) y su reproducción estacional.

Cañabota gris

Cañabota grisFuente: CRAM

El tiburón cañabota gris (Hexanchus griseus) tiene un tamaño mayor que la tintorera, pues llega a medir 4,8 m de longitud y a pesar más de 1000 kg. Es la especie más grande que habita en nuestras aguas. Presenta un amplio rango de distribución, que abarca los fondos oceánicos y en ocasiones las zonas pelágicas de las aguas templadas y tropicales de los océanos Atlántico, Índico y Pacífico, así como el mar Mediterráneo. Está considerada por la UICN como una especie casi amenazada. Son animales migratorios y solitarios, que viven durante el día en el fondo y por la noche salen a aguas más superficiales para alimentarse. Su alimentación es variada, ya que incluye una gran diversidad de peces, invertebrados e incluso otros tiburones.

Pintarroja

Pintarroja. Fuente: CRAM

La pintarroja o tiburón gato (Scyliorhinus canicula) es un tiburón pequeño, que puede llegar a medir 70 cm de longitud. Se distribuye por el Atlántico oriental y el mar Mediterráneo. Es una especie que vive en los fondos arenosos, fangosos o de grava. Está considerada por la UICN como de mínima preocupación. Estos animales son activos por la noche y durante el día descansan. No suponen un peligro para los humanos, ya que se alimentan de invertebrados del fondo, cefalópodos, crustáceos, moluscos y algunos peces.

Cazón

Cazón. Fuente: infoanimales.com

El cazón (Galeorhinus galeus) es un tiburón que puede llegar a medir 2 metros de longitud. Se distribuye en aguas templadas de todos los océanos. Es una especie nadadora, pero vive en los fondos oceánicos. Está considerada por la UICN como una especie vulnerable, debido a que su población tiende a disminuir. 

Según el informe de 2016 de la UICN, en el cual se evalúa el estado de conservación de los tiburones del Mediterráneo, nuestro marpuede perder en los próximos años la mitad de los tiburones y rayas que viven en él. En concreto, el 56% y el 50%, respectivamente, está en peligro de extinción. En total, de las 73 especies de animales cartilaginosos estudiados, 39 están en peligro de extinción. Algunas de las causas que pueden provocar su desaparición son el propio ciclo biológico de los tiburones, la naturaleza cerrada del Mediterráneo, el impacto humano en las zonas costeras y por tanto en los ecosistemas marinos, y por último, la fuerte actividad pesquera. Todos estos procesos hacen que el hábitat donde viven estos animales se pierda o degrade.

La sobrepesca tiene un efecto directo en las poblaciones de tiburones debido a las bajas tasas de reproducción y crecimiento. Millones de tiburones mueren cada año a causa de su comercio. Pero esto no solo pasa en el mar Mediterráneo, sino en todos los mares y océanos del mundo, donde los tiburones son explotados por los seres humanos para conseguir su piel, mandíbulas, carne y aletas, tanto por pesca comercial como recreativa.

En algunos lugares, como en Asia, las aletas de tiburón tienen un elevado valor comercial, por ello se capturan tiburones únicamente por sus aletas. Esta práctica, conocida como finning, consiste en cortar las aletas de los tiburones y arrojar su cuerpo al mar cuando aun está vivo, así ahorran espacio en las bodegas de los barcos y pueden capturar más tiburones. Por suerte, el finning se ilegalizó en la mayoría de países y aguas internacionales en 2003, debido a su insostenibilidad. En Europa hay mucha demanda de carne y aleta de tiburón, y aunque la mayoría de las pesquerías europeas de tiburones han visto reducidos sus recursos, desgraciadamente estas prácticas se siguen realizando. 

Los tiburones, en definitiva, son criaturas marinas fascinantes y, sin duda, es más fácil que un ser humano ataque a un tiburón que lo contrario. 

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