Contigo no, plástico

¿Se puede vivir sin plástico? ¿Qué consecuencias tiene la contaminación que causa? Hace poco que empezé a entender la problemática de las bolsas de plástico (o mejor dicho, hasta que punto debería ser preocupante y cómo se podría mejorar la situación actual desde diferentes puntos) y la verdad es que me ha parecido suficientemente relevante como para dedicar un post en exclusiva. Antes de continuar leyendo el post, os recomiendo que leáis el artículo de Maria, que expone de forma clara el problema.

Cuando nos enfrentamos a la contaminación marina tenemos que pensar en uno de sus protagonistas: las bolsas de plástico de un uso. El motivo de esta conexión es que la gran mayoría de estas bolsas terminan en el mar. Si bien muchas veces se puede ser consciente de la contaminación marina y de los problemas que causa el plástico en nuestros mares, creo que pocas veces lo somos al nivel real del problema.

Supongo que en cierta forma es fácil ignorar aquello que no ves. Quizás será un aspecto general aplicable y generalizable a casi cualquier gestión medioambiental: a veces no se notan los efectos de la degradación de la naturaleza hasta mucho tiempo después, y pocas veces se nota de forma directa el alcance de la problemática. ¡Pero es que esta falta de conocimiento es más grave en temas marinos!

Pero no me escuchéis sólo a mí, que quizás no tengo tanto que decir del tema. En estos casos es siempre mejor escuchar a una experta, por eso os presento una entrevista que se grabó desde Creatibio sobre la relación entre el mar y la sociedad. Aunque está realizada en catalán, cuenta con subtítulos en español así que la podréis seguir fácilmente.

Las bolsas de plástico, sinónimo de derroche

Vamos a poner números sobre la situación, ya que el tema del post era tratar la problemática de las bolsas de plástico y fácilmente m desvío.  Para empezar,  la vida media de una bolsa de plástico es de tan sólo 20 minutos (que suele ser el trayecto que realizamos desde que adquirimos alguna cosa en un comercio hasta que llegamos a casa y lo dejamos), siendo el 90% de esas bolsas aproximadamente sólo utilizadas durante una vez. Es decir, que la gran mayoría de esas bolsas son tiradas después de haber cumplido su función. Fácilmente pueden romperse durante ese período, pero ese ya es otro tema.

Ahora vamos al mar. Sí, al mar porque ahí es donde acaban la gran mayoría de ellas, como bien avanzaba al principio del post. Estas bolsas no suelen ser recicladas, ya que muchas veces el coste de reciclar una bolsa de plástico es mayor que el producirla. Nos hayamos ante un producto muy económico y desechable. Un producto que en algunos sitios se sigue ofreciendo de forma gratuita incluso. Es este quizás uno de los problemas más graves, ya que muchas veces no las consideramos como el impacto mediambiental que realmente suponen.

Resumiendo, nos encontramos ante un objeto de uso puntual (es decir, que probablemente no resusaremos), hecho de petróleo (que es un combustible fósil no renovable) y que además, tardará cientos de años en degradarse (con consecuencias económicas, medioambientales y con la posibilidad de que entren en la cadena alimentícia al ser consumidas por los peces).

¿Que opciones tenemos?

La verdad es que he descubierto con alegría que hay alternativas muy interesantes. Os voy a hablar básicamente de 3 opciones a considerar. ¡Esto no significa que sean las mejores alternarivas! Esto implica que he encontrado interesante considerar estos hábitos como opciones a corto-medio plazo. No añadiré las alternativas clásicas y que sé que conóceis perfectamente, como usar bolsas de algodón o de tela para no utilizar bolsas de plástico. Esta ultima opción está al alcande de todos y es muy fácil de implementar.

Aquí van mis 3 alternativas:

1- Comprar objetos sin plástico. En este caso, tuve la suerte de poder visitar la tienda de Sin Plástico, en Donostia- San Sebastián. Tengo que decir que es sorprendente la cantidad de opciones que tenemos a escoger. Os recomiendo que visitéis su web ya que los productos son más que interesantes y además, realizan envíos a domicilio. Sin duda una alternativa a adquirir productos que podamos reusar y que poco a poco, formen parte de nuestra vida cuotidiana.

¡Sí! ¡Vivir sin plástico es posible! Aquí tenéis como ejemplo un set de picnic libre de él. (Imagen obtenida de eldiario.es)

2- Últimamente me llega mucha información sobre economía circular. Si no sabéis lo que es, os animo a que visitéis el siguiente enlace. Básicamente lo resumiría como aquella economia empresarial basada en la reutilización de los productos dentro de la cadena de producciín, dando un nuevo uso o vida a aquellos que ya están usados. Detrás de este campo hay una gran cantidad de personas preocupadas por alargar la vida de los productos. Quizás no sea la solución definitiva, pero evidentemente mejora la situación actual.

3- El último punto es quizás el más conflictivo pero el creo que que va a tener más peso  teniendo en cuenta nuestro ritmo actual, y es simplemente reducir nuestro consumo. Todas las alternativas que encontramos son opciones a seguir debido al gran consumo actual de nuestra sociedad. Pero probablemente nos demos cuenta de que este gran consumo debería reducirse. Y aquí no puedo dejar de recomendar el fantástico artículo que realizó Miguel Cativiela que si bien no está estrictamente relacionado, puede ayudar a entender que esta palabra no haya calado tanto en nuestros oídos. Siempre me pregunto lo mismo, ¿porqué reciclar y reutilizar suenan tanto, pero ignoramos el poder (y la efectividad) de reducir? Pero es tan fácil como, por ejemplo, llevar un botellín reutilizable para beber agua de grifo y evitar comprar botellas de plástico que tendrán una vida útil realmente baja.

No existe una solución fácil

Puede parecer después de la exposición de mi opinión que de a entender que tengo la solución mágica. Para nada es así, y me gustaría matizar que si he escrito este artículo es simplemente para difundir el problema, teniendo fe en que de alguna forma, puede ayudar a sensibilizar a los demás. No existe una solución al tema, pero existen opciones más o menos viables que pueden hacer que la contaminación causada por el plástico disminuya.

Quizás habréis notado que no he puesto demasiado enfásis en la problemática en sí. Esto es porque hay gente que ya ha escrito anteriormente sobre el tema y que quizás lo hayan hecho mejor que yo. Quería aportar simplemente un contexto general del problema y dejar espacio para reflexionar. Ahora la tarea es vuestra: si créeis que necesitáis más información, podéis hacer una pequeá búsqueda para entender mejor la problemática.

Sí, lo sé, esto es un blog de divulgación científica. Pero muchas veces la gestión medioambiental está conectada a la sociedad, especialmente en el momento en que esta usa (o abusa) de los recursos naturales. Por lo tanto para mí tiene sentido intentar educar o sensibilizar a los demás.

Tengo que reconocer que pienso cada vez más en el poder de pequeñas acciones y como muchas pequeñas partes pueden sumar una gran parte. Es por eso que espero que después de este post, alguien termine con inquietud al respecto y decida informarse más detenidamente. No se puede cambiar la vida de un día para otro, pero sí que se pueden tomar accones más coherentes y que tengan menos impacto.

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