Los peligros mundiales de la negación climática de Trump

La sorprendente victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos encenderá un cambio dramático en la política ambiental del país. Trump ha señalado que su gobierno rechazará las políticas del presidente Barack Obama para combatir el cambio climático, una decisión que perjudicaría gravemente los esfuerzos internacionales para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero realizados hasta fecha de hoy.

 Donald Trump aplaude después de cantar el Himno Nacional durante la campaña electoral el pasado mes de mayo, Anaheim, Calif. CREDIT: AP PHOTO/JAE C. HONG

Donald Trump aplaude después de cantar el Himno Nacional durante la campaña electoral el pasado mes de mayo, Anaheim, Calif. CREDIT: AP PHOTO/JAE C. HONG


La campaña de Trump para obtener la candidatura republicana a la Casa Blanca se ha visto caracterizada desde su inicio por una especial atención mediática a nivel nacional e internacional debido a la sucesión de declaraciones polémicas. Sus propuestas más repetidas han consistido en la construcción de un muro a lo largo de la frontera con México y una política dura contra la inmigración ilegal, además de una prohibición temporal de la entrada de musulmanes en los Estados Unidos. En lo económico, aboga por modificar la política comercial del país y fortalecer la producción nacional en detrimento de la deslocalización, en consonancia con posiciones proteccionistas.

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Imagen de la Campaña electoral de Trump

Sus declaraciones en relación al Medio Ambiente son un enorme riesgo para Estados Unidos y para el mundo. Según sus afirmaciones explicando que el cambio climático es un “engaño” que fue “creado por y para los chinos con el fin de hacer la fabricación de Estados Unidos no competitiva”, Trump ha propuesto entre otras cosas, rescindir el Plan de Acción de Clima de la administración de Obama y dejar a otro lado el Plan de Energía Limpia (Clean Power Plan).
Es sabido que si la humanidad no reduce inmediatamente sus emisiones de gases de efecto invernadero, los científicos especialistas en clima dicen que la Tierra podría sufrir hasta 11ºF de calentamiento en 2100 con respecto a las temperaturas preindustriales, lo que conllevaría sequías e incendios forestales, el aumento del nivel de los océanos y otras tantas perturbaciones en los ecosistemas.
Pero Trump ha cuestionado durante mucho tiempo si el cambio climático es real, y ha desestimado los estudios de que representa una amenaza importante para el planeta. En declaraciones públicas y en sus discursos de campaña, ha manifestado querer promover un resurgimiento de la industria de los combustibles fósiles de Estados Unidos, a expensas de las políticas existentes de lucha contra el cambio climático. También ha dicho que recortará los pagos de Estados Unidos a los programas de cambio climático de las Naciones Unidas.
La postura del Presidente electo sobre el cambio climático va en contra de la evidencia física, el consenso científico casi universal y los análisis de expertos militares y el Departamento de Defensa de Estados Unidos.

Trump ha tenido el apoyo incondicional de Myron Ebell, director del equipo de transición de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos. El Sr. Ebell ha hecho numerosas declaraciones confusas acerca de los hechos que prueban el calentamiento global, diciendo que el problema no lo viviremos hasta dentro de 100 o 200 años y que por eso hay que centrar esfuerzos y recursos en otras temáticas.
“Nos encanta el viento y la energía solar”, dice Ebell, y agrega que simplemente está en contra de créditos fiscales destinados a impulsar las industrias de energía eólica y solar. Estos créditos a menudo son cruciales para cualquier plan de desarrollo de programas de energías renovables.
Por otro lado, Bob Inglis, jefe del conservador grupo ecologista RepublicEn, declara: “La experiencia y los datos son muy eficaces, pero son maestros duros”. Inglis sostiene que el cambio climático es real, causado por el ser humano y una amenaza urgente.

El desacuerdo de París
El Plan de Energía Limpia es un controvertido documento diseñado por la EPA y apoyado por el gobierno de Obama para reducir las emisiones de carbono (producidas en las plantas eléctricas estadounidenses) un tercio por debajo de los niveles de 2005 para el 2030. La regla es clave para cumplir con el compromiso de Estados Unidos en el Acuerdo de París, que fue negociado a finales de 2015 y entró en vigor el 4 de noviembre.
El acuerdo, una iniciativa histórica de 195 naciones que busca reducir los gases de efecto invernadero, tiene como objetivo reducir el calentamiento por encima de los promedios preindustriales a 3.6 grados Fahrenheit para el año 2100.
La empresa de investigación independiente Lux Research estima que para 2024, las políticas propuestas por Trump aumentarán las emisiones de carbono en un 16% en relación con las políticas propuestas de Hillary Clinton. La Sra. Clinton apostaba por mantener la meta del gobierno de Obama y reducir las emisiones alrededor de 30% para 2025. De este modo, ese aumento asciende a 3,4 mil millones de toneladas de emisiones de carbono de 2016 a 2024, (aproximadamente igual a las emisiones previstas de Ucrania en el mismo tiempo).
Más allá del aumento de las emisiones proyectadas por los Estados Unidos, el daño a la posición internacional del país en materia de cambio climático será mucho mayor. El gobierno de Obama apoyó fervientemente el Acuerdo de París y la participación de Estados Unidos resultó crucial en su rápida ratificación. El rechazo de los Estados Unidos a sus compromisos podría alentar a otros países a ignorar sus propias promesas.

Ban Ki-moon y Barack Obama, en el momento del anuncio de la ratificación de los acuerdos de la cumbre del Clima de París por parte de China y EE.UU. (Saul Loeb / AFP)
Ban Ki-moon y Barack Obama, en el momento del anuncio de la ratificación de los acuerdos de la cumbre del Clima de París por parte de China y EE.UU. Fuente: La Vanguardia

En un giro irónico, el triunfo de Trump llega durante la COP22, la 22ª reunión de las partes involucradas en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, un tratado climático ratificado por los Estados Unidos en 1992.
“Ahora que el Acuerdo de París ha entrado en vigor, todos los países, junto con los gobiernos subnacionales y los actores no estatales, tienen la responsabilidad compartida de continuar el gran progreso logrado hasta la fecha”, dijo el presidente de la COP22, Salaheddine Mezouar. “La cuestión del cambio climático trasciende la política y concierne a la preservación de nuestro sustento, la dignidad y el único planeta en el que todos vivimos”.
Pero Trump no parece estar de acuerdo… de momento… “Dios nos coja confesados…

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