Hoy hablamos de… MARMOTAS!

Bienvenidos asiduos lectores!
Hoy he decidido escribir este post sobre Marmotas porque en Julio tuve la oportunidad de participar como voluntaria en el trabajo de campo de un equipo de investigadores del CREAF.

Marmota del estudio
Marmota del estudio

Así de paso, explico también qué es eso del “voluntariado” y cómo se desarrolla un día en la vida de un voluntario, con la intención de que si alguien tenía curiosidad y/o interés, se anime a hacer uno.

Empecemos. Por regla general, al hablar de marmotas, muchas personas ubican el animal “con los castores y las nutrias”, pensándose que son también animales acuáticos.

Pues no. Las marmotas son mamíferos terrestres, grandes roedores herbívoros. Científicamente hablando, están más cerca de las ardillas, parientas lejanas de tamaño mucho más reducido. Las marmotas tienen su hábitat natural en zonas montañosas de Eurasia y Norteamérica, y se reintrodujeron en el Pirineo francés durante el siglo XX, hecho por el cual hoy en día las marmotas son una especie en expansión también en el Pirineo español.

Paisaje ejemplo del hábitat de las marmotas. Fuente propia.
Paisaje ejemplo del hábitat de las marmotas.

Describir una marmota es una tarea fácil; cuerpo rechoncho, patas cortas, denso pelaje, orejas pequeñas y gran cola. El color del pelaje puede ser variado, entre grisáceo y marrón, y tienen las pezuñas bien desarrolladas para excavar las madrigueras en las que viven.

Fuente propia
Detalle de las pezuñas

Normalmente viven en familias constituidas por una pareja adulta (dominante) y sus crías, pudiendo llegar a tener hasta 20 individuos. Una vez las crías alcanzan la madurez sexual, éstas abandonan la madriguera en la que han nacido para encontrar su propia pareja y formar otra familia.

Una de las curiosidades de las Marmotas, y que les da mucha popularidad, son sus hábitos. Al contrario de lo que podemos imaginar, las marmotas son animales diurnos y muy sociables. No es de extrañar ver varios individuos si hacemos una excursión por el Pirineo. Pasan la mayor parte del día buscando comida o vigilando la madriguera, donde se encuentran los individuos más débiles de la familia. Las madrigueras, que son laberintos profundos con varias salas, son también el lugar de máxima protección durante el invierno, cuando las marmotas hibernan. Las marmotas, antes de la llegada del frío tratan de ingerir tanto alimento como pueden (hierbas, raíces…), para después pasarse entre 6 y 7 meses hibernando (de ahí la expresión “dormir como una marmota“). Los individuos más pequeños, todavía sin la capacidad de regular la temperatura corporal, se sitúan en el centro de todo. Y las más mayores las cubren con sus cuerpos para mantenerlas con vida. Su temperatura corporal cae durante la hibernación hasta los 5ºC.
Al contrario que otros animales, las marmotas sí se despiertan durante la hibernación, un par o tres de veces (para ingerir un poco y evacuar). Si al llegar la primera primavera las crías siguen con vida, seguramente llegarán a adultas sin problema.

Es por eso que las marmotas pasan por momentos de extrema delgadez (cuando salen de la hibernación) y extrema rechonchez (justo antes).

He mencionado antes que son animales muy sociables, no es de extrañar que se dejen fotografiar por los transeúntes que se acercan para saciar su curiosidad. Se relacionan bien entre familias pero también con otras especies con las que comparten hábitat (caballos, vacas, rebecos…). Tienen una gran variedad de sonidos para comunicarse, siendo el más conocido el chillido de alerta.

Os paso este video de Youtube para que podáis escucharlas:

Cuando yo tuve la oportunidad de observar a estos fascinantes roedores, fue una de las cosas que más me sorprendió. El sonido que emiten es muy parecido al de un pájaro. Y tiene algunas particularidades; por ejemplo, si la marmota vigilante (que reposa sobre sus patas traseras con el cuerpo erguido) ve algún peligro (normalmente zorros), emite un sonido compuesto por pitidos intermitentes para avisar a sus compañeras. Si por el contrario, el peligro proviene de algún ave, (cuervos, búhos, águilas…), el pitido será largo y único. Así las demás marmotas tienen una idea más precisa del origen del peligro, dado que sus grandes depredadores, las aves, no les dejan mucho tiempo de reacción porque se lanzan en picado a por sus presas.

Si, a veces también se equivocan y causan el pánico. Recuerdo una ocasión en que la marmota vigilante alertó de peligro aéreo y de repente, un montón de marmotas que yo ni siquiera había visto (y eso que llevaba mis prismáticos), se pusieron a cruzar el campo cada una en dirección a su madriguera. ¡No se lo piensan dos veces!

Bueno, pues ahora que ya conocemos las marmotas, os contaré un poco el proyecto en el que participé como voluntaria.

El Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) de la UAB lleva casi una década estudiando la población de marmotas y su relación con las otras especies que habitan en los prados alpinos de la Cerdanya. Estos estudios permiten elaborar artículos científicos sobre cómo el cambio climático está afectando los ecosistemas alpinos y cómo se relacionan los seres vivos en este entorno.

Dado que la financiación que recibía el CREAF se vio mermada en los últimos años, los científicos pensaron en diferentes alternativas; des de la creación de un Verkami el pasado 2015 (crowdfunding), como la aceptación de voluntarios para ayudarles en las tareas de captura y el trajine de jaulas y material médico. De este modo, no sólo conseguían la difusión del proyecto, sino que los voluntarios disfrutaban de un itinerario guiado de biodiversidad para ver de cerca las familias de marmotas.

Para estudiar a las marmotas, el CREAF sigue una metodología llamada captura-marcaje-recaptura, que consiste en intentar capturar el máximo de ejemplares en una región determinada cada año, y tomarles el máximo de medidas. Evidentemente, para evitar el estrés, el primer paso es dormirlas. Después les ponen el chip identificatorio y proceden a la toma de medidas (longitud de ciertos huesos, ratio entre los mismos, tamaño de los incisivos…). Una vez despiertas, las liberan cerca de su madriguera y se cercioran de que su estado es óptimo (algunas marmotas despiertan de la anestesia algo desorientadas).

Midiendo la longitud de los incisivos. Fuente propia
Midiendo la longitud de los incisivos
Fuente propia
Piccolo “dormido” por el efecto de la anestesia

Si se consigue recapturar el mismo ejemplar en los años siguientes, pueden conocer qué marmotas sobreviven de un año a otro, cuales mueren, cuántos hijos tienen, o con quien se emparejan, datos que son claves para estudiar la evolución de la población.

Pasemos a ver cómo es el día de un voluntario que colabora con el estudio de las Marmotas.

El día empieza pronto, muy pronto. A las 6am nos encontramos todo el equipo en los coches. Por suerte, nos alojamos en un camping cercano a la zona de estudio, cerca de Prullans (1100m).

Entonces procedemos a la recogida de la “alimento trampa”. Se trata de la planta Diente de León, Taraxacum officinale, (también conocida como “Pixallits” en catalán o “Meacamas” en castellano, por sus propiedades diuréticas). A las marmotas les encanta pero es rara encontrarla a 2000m, de modo que cuando la ven van directas hacia ella sin percatarse de la jaula en la que están entrando… ¡y pam!

Piccolo acercándose a la jaula.... Fuente propia
Piccolo acercándose a la jaula….
Piccolo EN la jaula. Fuente propia
Piccolo EN la jaula

Una vez se ha recogido suficiente Diente de León para pasar el día (pensad que se seca rápido hay que coger las hojas más grandes), nos dirigimos a la zona de estudio. 45 minutos más tarde, después de un corto pero irregular recorrido dentro del 4×4 en el que vamos montados, llegamos. Lo primero que hay que hacer es cargar todo el material en las mochilas y seguir subiendo hasta donde hay la tienda base, donde se almacenan los registros, carpetas con información, algo de comida y otros utensilios utilizados en el trabajo de campo.

“Son las 8 de la mañana, el día acaba de empezar y ya me duele todo”, me digo a mi misma. Seguimos, hay que montar las jaulas, preparar las trampas y activarlas. Y después el día procederá tranquilo, desde 200 o 300m de distancia, tumbados sobre una loma, con los prismáticos y en silencio. Las marmotas son confiadas, sí, pero los individuos juveniles no saldrán nunca de la madriguera si hay personas cerca. A nuestra vista puede parecer que “hacen vida normal sin importarles nuestra presencia”, pero lo cierto es que los juveniles se esconderán y no llegaremos a verlos. ¡Y a nosotros nos interesa la camada de este mismo año! La observación es esencial para este tipo de estudios con fauna viva!

Cuando se observa que un ejemplar ha entrado en la jaula y ha quedado atrapado, llega el momento de actuar. La verdad es que es muy emocionante, correr pradera abajo procurando no dejarte una rodilla en el intento y sin perder la jaula de vista (no hay muchos árboles pero siempre hay uno que te impide una visión limpia). Entonces hay que hacer salir la marmota de la jaula para que se meta en un saco intentando no asustarla y una vez está dentro, con mucho cuidado, se traslada hasta la tienda base. Allí, mediante una inyección se sedará y se realizarán las medidas y la inyección del chip. Todo el proceso no dura más de unos 4-5 minutos, y después la marmota se devuelve a su hábitat natural. Así pueden identificar cada año las marmotas que se capturan, mediante la lectura del chip. Ahh, también se bautizan para entrarlas en la base de datos! 🙂 En las fotos, os he presentado a Piccolo.

Fuente propia
Piccolo y Paula

Lo que más me sorprendió de toda la experiencia, más allá de la belleza de estos grandes roedores, es que tienen la capacidad de separar los dos incisivos inferiores y usarlos de cuchillas para cortar mejor el césped. Qué curioso, no? Su mandíbula está partida y les permite hacer este movimiento, muy útil para sus necesidades diarias.

Las horas pasan no sin dejar de observar todas las jaulas. Frecuentemente se estudian diferentes familias a la vez, por lo que el área de estudio es bastante extensa y hay que hacer paseos para avistar todas las jaulas. A la caída del sol, después del recuento de los diferentes individuos capturados, iniciamos el descenso hacia el coche, que nos conducirá otra vez a la civilización.

Una vez acabada la campaña, que suele durar una semana, se tiene que recoger todo el campamento y hacer el análisis de los datos obtenidos. Esa tarea ya no es tan vivencial como la parte práctica en el campo… pero es igualmente importante para el avance científico!

Si algún lector está interesado en saber más acerca de las marmotas, puede ponerse en contacto conmigo a través de los comentarios y muy gustosamente le contestaré. Todas las imágenes son fotografías hechas durante mi estancia en el Pirineo, Julio 2016.

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