Totemización en la gestión de recursos naturales o ¿que tiene la ballena que no tenga el gorrión?

¿Os habéis preguntado alguna vez por qué existen las vacas sagradas, por qué estampamos lobos en las camisetas o por qué cuando dices que los gatos no tienen alma alguien con los brazos llenos de arañazos se ofende mucho? Pues por un proceso llamado totemización.

Un tótem es un elemento al que se venera y al que se atribuyen características positivas. Las personas se identifican con ese tótem, llevan a cabo rituales para defenderlo u honrarlo y sienten los ataques al tótem como ataques a ellos mismos. La humanidad ha totemizado multitud de cosas a lo largo de la historia y lo sigue haciendo. Y si queréis un claro ejemplo de ello, podemos observar una de las polémicas en gestión de recursos más estudiadas durante el siglo XX: la caza de ballenas.

Escultura de bronce representando a una ballena franca. Cockle Creek, Tasmania. Fuente: Wikipedia.

Las ballenas, en un pedestal

Todos tenéis en la cabeza la imagen de una ballena ¿verdad? Vamos a describirla. Seguramente sea grande, enorme. Flotando en medio del mar azul, solitaria, misteriosa. Quizás esté cantando una inquietante canción para sus congéneres. A lo mejor tenéis un recuerdo de aquella vez que visteis una desde la cubierta de un barco y marcó aquel día en el calendario. Otros seguramente la hayáis imaginado rodeada de algún despiadado buque ballenero, vulnerable y necesitada de nuestra protección.

Aunque estas imágenes no son ninguna mentira, solo son una parte de la verdad. Los cetáceos son un grupo grande y diverso, y también podemos encontrar otros animales que ni son grandes, ni están en peligro, ni cantan bellas canciones, ni salen en las camisetas. De hecho, algunas poblaciones de cetáceos, como el rorcual aliblanco (Balaenoptera acutorostrata), podrían soportar una pesca moderada sin correr riesgo de extinción. Algunas poblaciones del norte de Noruega han basado su economía en combinar la pesca con la caza de rorcual aliblanco en las épocas en las que sus mares son menos productivos, ante la imposibilidad de dedicarse a la agricultura en latitudes con condiciones tan crudas.

Las 88 especies de cetáceos vivas actualmente. Los misticetos, orientados hacia la derecha y los odontocetos, orientados hacia la izquierda.

Los movimientos anti-caza de ballenas han hecho una gran labor para proteger a especies en peligro de extinción que necesitaban ser protegidas, pero también han creado conflictos con poblaciones de este tipo, que se abastecían de un recurso de manera sostenible en su batalla por defender a las ballenas.

Esto ha pasado porque la ballena se ha convertido en un tótem para gran parte de la sociedad europea. En el ideario colectivo ha nacido la idea de una Superballena: un animal inteligente, impresionante, capaz de comunicar-se, amiga de los humanos y en peligro de extinción, entre otras cosas. Y aunque algunas ballenas responden a estas características, la mayoría no se ajustan a esta descripción, y por supuesto no existe una ballena que tenga todos estos atributos.

De hecho, hay muchas especies fascinantes ahí fuera. El estudio de los cetáceos no tiene nada que envidiarle a la impresionante complejidad de la reproducción de los pulgones, o a la maravilla técnica que encierra el vuelo de un gorrión, y no por ello la gente se lanza a la calle por el declive de las poblaciones de gorrión en Europa, o se tatúa las patas traseras de un pulgón en la baja espalda. Bueno no lo digo muy alto porque Internet siempre nos sorprende. La cuestión es que las ballenas, más que ningún otro animal, nos tiene robados el corazón.

TatuBallenas
La totemización incluye crear representaciones del tótem y organizar rituales a su alrededor. A la derecha, una momia de hace más de 2000 años (Fuente: wikipedia). A la izquierda, representaciones totémicas del S. XXI.

Así, cuando la mayoría de la sociedad afirma estar en contra de la caza de ballenas, en realidad están hablando de este ser mitológico con el que se sienten identificados, de un símbolo al que quieren proteger. La mayoría de estas personas nunca han visto una ballena de cerca, ni tampoco tienen ningún contacto con los pueblos pesqueros, a los que simplemente catalogan a priori como crueles, avariciosos e insensibles. Pero aplicar este punto de vista subjetivo en situaciones reales puede tener consecuencias graves, como la tuvo para los pescadores de Noruega, que vieron destruido su modo de vida.

¿Totemizar es lo mismo que conocer?

Yo también creo que proteger a las ballenas ha sido un acierto, pero el problema está en que el debate no ha girado en torno a la gestión de un recurso natural de una manera sostenible, sino en torno a proteger un símbolo. Este fenómeno se ha dado en multitud de conflictos cuando hay implicadas especies notables o megafauna. Cualquier biólogo conservacionista sabe bien que es difícil conseguir el apoyo popular (y los fondos necesarios) si lo que quieres defender es una tortuga o un vegetal. Necesitas un oso panda.

La totemización se ha extendido más allá de las especies. La gente tiende a totemizar algo cuando tiene poco contacto con ello, y actualmente en las ciudades la naturaleza en sí misma ha ascendido a tótem. No ha pasado así en los ámbitos rurales, donde la gente sigue teniendo un contacto íntimo con el medio ambiente y sigue entendiéndolo como fuente de recursos para su supervivencia.

Totemizar la naturaleza puede parecer positivo, y hasta lógico, pero oculta muchos peligros. Idealizar los medios naturales y sus procesos nos alejan de su entendimiento y nos hacen tomar decisiones sobre su gestión basadas en una mala comprensión o un conocimiento parcial. Y sobre todo nos hacen vulnerables a los engaños de aquellos que quieren aprovechar la simpatía de la población por lo natural.

Los publicistas lo saben y, desde hace ya tiempo, han usado “lo natural” como etiqueta para vender sus productos. Y ha colado. Han engañado a la gente diciéndoles que un alimento es natural y, por lo tanto, saludable, aunque todo en nuestro ser nos dijera lo contrario. O que beber de esta u otra agua embotellada te acerca a la naturaleza, cuando en realidad consumir ese producto le hace un flaco favor al medio ambiente.

agua
El agua y el color azul son símbolos de pureza y seguridad aferrados en lo profundo de nuestro ideario social. Pero las consecuencias del consumo de agua embotellada no son ni puras ni seguras.

Conocer estos procesos y como afectan a la población es vital para educar a la ciudadanía. Estoy seguro de que la mayoría de la gente podría quedar igual de impresionada, o incluso más, si conociera la realidad de la naturaleza que quieren proteger. Y lo que es más importante, tendrían el conocimiento necesario para protegerla de verdad y de manera efectiva.

¿Qué otras cosas hemos transformado en totems en este sigo XXI?

¿Y qué mentiras nos han colado por ello?

Fuentes:

Nimmo, D, G., 2005, Managing Wild Horses In Victoria, Australia – A Study Of Community Attitudes And Perceptions, B.Sc. (Honours) Thesis, Deakin University, Melbourne.

Hamazaki T. and D. Tanno 2002. Totemization of wildlife and NIMBY among U.S. college students. Human Dimensions of Wildlife 7:107-121.

Kalland, Arne (1993), ‘Management by Totemization: Whale Symbolism and the Anti-Whaling Campaign’, Arctic, Vol 46 No 2, June 1993

 

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