Consecuencias del Plan Hidrológico en el Delta del Ebro

Tal y como comentábamos en nuestra última entrada, recientemente se ha vuelto a reabrir un fuerte debate a raíz de la implantación de un Nuevo Plan Hidrológico de la Cuenca del Ebro. Esta directiva entrará en vigor a partir de 2016 y regulará durante 5 años los diferentes usos e infraestructuras hidráulicas de la cuenca. Entre las medidas más polémicas, se prevé la construcción de 50 nuevos embalses y un incremento de 450.000 hectáreas para cultivos de regadío.

Panorámica del Delta del Ebro. Fuente: Luis Miguel Sánchez
Panorámica del Delta del Ebro. Fuente: Luis Miguel Sánchez

En un entorno tan singular y amenazado como el delta del Ebro, ¿qué consecuencias tendría para las actividades económicas y para los diferentes ecosistemas presentes? ¿Qué ocurriría si se reducen aún más las aportaciones de agua dulce?

El principal problema asociado a la reducción de aportes de agua en la desembocadura de los ríos, no únicamente en el caso del Ebro, es la intrusión (o cuña) salina. La intrusión salina es un proceso natural, en el cual el agua salina fluye hacia el subsuelo continental mezclándose con el agua de los acuíferos. Debido a que la densidad del agua marina es mayor, el agua marina puede remontar aguas arriba, hasta que el agua dulce ejerza una presión suficiente para detener su avance.

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Esquema de la intrusión salina en el Delta del Ebro. En función del caudal del río, la cuña salina se sitúa más cerca o no de la desembocadura.

Actualmente, ya existe la intrusión salina en el delta debido en gran parte a la construcción en los años 60 de los embalses de Mequinensa y Ribarroja. Este hecho, ha afectado a la diversidad de peces en la zona, haciendo mermar las poblaciones especies endémicas como el fartet (Lebias ibera), el samarugo (Valencia hispanica) o el fraile (Salaria fluviatilis). La cuña salina es tan amplia, que durante gran parte del año, pueden pescarse peces típicos de aguas saladas en Amposta, a 27 km de la desembocadura.

Por otra parte, el aumento de la salinidad del agua comporta una degradación de los suelos de cultivos. Un aumento en la concentración de sales interfiere en la capacidad de asimilación de nutrientes por parte de las plantas. Este hecho conlleva unas pérdidas directas en los cultivos de arroz, agravadas aun más si cabe por otros problemas relacionados con especies invasoras, como el caracol manzana (Pomacea canaliculata).

Algunos de los arrozales presentes en el Delta. Fuente: Seo/Bird Life
Algunos de los arrozales presentes en el Delta. Fuente: Seo/Bird Life

Finalmente, la disminución de caudal en la desembocadura del río afectaría gravemente los 200 viveros de moluscos de la zona. Actualmente, y gracias a los aportes fluviales, especialmente en invierno, permiten la regeneración de las aguas. Junto con ello se aportan los nutrientes y oxígeno necesarios para su crecimiento.

Entonces, os preguntaréis… ¿Quiere decir esto, que el plan hidrológico no contempla un caudal mínimo para el río y poder evitar éste problema? Sí, sí que lo hace. Unos 3.000 hm3 al año, el equivalente a 3.000 campos de fútbol completamente llenos. ¿No es esta cantidad suficiente? La respuesta es un no rotundo.

Numerosos estudios científicos cifran que el caudal ecológico, es decir el caudal mínimo necesario para evitar la intrusión salina, y por lo tanto la supervivencia de los diferentes ecosistemas y actividades económicas de la zona es de unos 5.000 hm3 al año. Es por este motivo que ayer unas 50.000 personas se manifestaron en Amposta, para defender el Ebro y detener este plan hidrológico.

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Manifestación del 7 de Febrero en contra del Transvase. Fuente: Anna Rever annarever.wordpress.com

Desde el punto de vista legislativo, el plan hidrológico actual vulnera tres normativas ambientales europeas fundamentales. Por un lado, la Directiva Marco del Agua la cual establece el establecimiento del buen estado ecológico de las aguas, y como hemos visto anteriormente, el establecimiento de unos caudales ecológicos para preservar estos ecosistemas. Además, vulnera la Directiva de Hábitats y Aves, ya que amenaza gravemente la supervivencia de aves y peces, como el avetoro común (Botaurus stellaris) o el samarugo (Valencia hispanica) incluidas como amenazas por la IUCN.

Avetoro común, especie muy poco común presente en el Delta del Ebro. Fuente: Berndt Fischer
Avetoro común (Botaurus stellaris), especie muy poco común presente en el Delta del Ebro. Fuente: Berndt Fischer

Finalmente, y a modo de conclusión, hay que considerar que en el contexto actual de cambio climático, se prevé una reducción de las precipitaciones y un aumento de la demanda de agua. Es por ello, que el agua será un factor clave para no solo satisfacer las necesidades humanas, sino también para la supervivencia de los ecosistemas actuales. Y es que sin agua, supondría la muerte del Ebro.

Por ello, y gracias a movilizaciones como la de ayer y al obligatorio cumplimiento de las normativas europeas, esperamos que este plan actual se frene, como ya ocurrió hace años con propuestas similares.

Fuentes

Barlow, Paul M. (2003). “Ground Water in Freshwater-Saltwater Environments of the Atlantic Coast”.

http://parcsnaturals.gencat.cat/web/.content/home/delta_de_lebre/visitans/guia_de_visita/planol/delta_cast.pdf

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/02/28/actualidad/1393622131_274307.html

http://www.elperiodico.com/es/noticias/medio-ambiente/manifestacion-contra-plan-ebro-trasvase-plan-hidrologico-4878518

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