Geología de estar por casa III: Verano geológico por Aiguablava (Costa Brava, Girona)

La pequeña playa de Aiguablava, en la población gironina de Begur, es un reclamo turístico para una ingente cantidad de turistas nacionales y internacionales durante todos los veranos, debido a la belleza del emplazamiento, así como, de las aguas del mismo en las que se sumergen los entusiasmados bañistas. En este breve post os recomiendo ampliamente que visitéis tan hermoso lugar, y otras localidades vecinas, no quedareis indiferentes ante la belleza de la Costa Brava, os lo bien aseguro, pero a parte de dedicaros a hacer, conciendudamente, la “fotosíntesis” horas y horas al Sol, refrescaros en el agua o hacer snorkel (muy recomendable por la gran diversidad de especies que encontraréis), os propongo que dediquéis, no mucho, unos breves minutos a mirar el área fuente de la playa, el material que se erosiona y da origen a la arena sobre la que os ponéis bien morenitos/as. Descubriréis que por si misma y , por supuesto, en el  contexto donde se engloba es poseedora de una gran hermosura visual ¿Pero qué estamos viendo? ¿O en qué deberiamos reparar?

Sin entrar en detalles, a primera vista se observa una ingente cantidad de roca de color rosado, muy llamativa, sobretodo cuando el Sol la ilumina de lleno, esta masa es un plutón igneo (englobado dentró de un contexto mayor, en un batolito, como un “superplutón”, que englobaría gran parte de las Serralades Costaneres Catalenes, en su parte Norte), una masa de roca magmática, procedente de grandes profundidades, donde el magma se ha solidificado a profundidades de hasta 10 km, circunstancia a la cual se debe que solo sean visibles en aquellos casos en que todo el manto de roca que los cubría ha sido eliminado por la erosión. En este caso recibé el nombre de Leucogranito (Figura .1. y .2.), pero si, al fin y al cabo es una tipología de granito (estas clasificaciones se realizan mirando las proporciones entre los diferentes minerales constituyentes de la roca mediante el Diagrama de Streckeisen (Figura .3.)), el prefijo “leuco” hace referencia a su excepcional cantidad de minerales blancos. Se formo hace unos 288 millones de años aproximadamente, a principios del Período Pérmico (finales de la Era Paleozoica), en un contexto que ponia fin a la Orogenia Herciniana, que en definitiva había supuesto una de las grandes responsables de «unir» o «suturar» las masas de tierra, antaño disperas, que habrían de configurar el Supercontinente de Pangea.

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Figura .1. y .2.: Parte del plutón de leucogranito intrusionado por diques de lamprófidos.

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Figura .3.: Diagrama de Streckeisen.

Lo segundo a observar son unas rocas de un color mucho más oscuro que irrumpen en medio del leucogranito. Son los diques de lamprófidos, rocas filonianas (Figura .4., .5. y .6.) de composición básica (con poco silice), derivados de magmas generados en el manto superior terreste, justo debajo de donde vivimos nosotros, en la corteza terresre, y que se emplazaron en el leucogranito rosado. En este excepcionalmente bello granito se produjeron unos planos de debilidad, llamados diaclasas, que fueron aprovechados por las rocas filonianas para poder ascender en un contexto tectónico distensivo (Pangea se separaba). Mediante el estudio con métodos radiométricos se pudo averiguar que hubo dos generaciones de lamprofidos, una primera a finales del Pérmico y a las puertas de la Era Mesozoica ( unos 253 millones de años atrás) y otra hace 85 millones de años, ya en el Cretácico superior (finalizando el Mesozoico).

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Figura .4. y .5.: Diques de lamprófidos aprovechando las diaclasas del leucogranito.

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Figura . 6.: Tomad nota del gran tamaño de algunos de estos diques de roca básica.

Un magnífico y sencillo ejemplo de estructuras previas intrusionadas por otras posteriores o vamos lo que viene siendo: «primero se forma esto y después esto otro que esta clarisisimamente irrumpiendo a esto otro que existia previamente»; no es de extrañar que tan excelente ejemplo se haya convertido en salida de campo obligatoria para los estudiantes de gelogía catalanes.

Respecto las condiciones de acceso al afloramiento se aconseja dejar los vehículos en el aparcamiento de la playa de Aiguablava y des de este tomar el camino limitado por barandillas de madera que sube desde el margen este de la cala de Aiguavabla hacia el Parador de Turismo, sin entrar en este y continuar hacia el norte en el cruce con la entrada a las instalaciones de servicio del Paradero por un camino de tierra más pequeño, ya no limitado por barandillas y que en algún punto (proximidades de una tubería de plástico azul) deviene un poco peligroso por presentar peligro de caída hacia el acantilado en los estrechos de paso.

Disfrutad mucho de vuestras vacaciones veraniegas y ya sabeis, si os pasais por la Costa Brava no dejeis de visitar este magnífico enclave.

PD: No todo serán lamprófidos y lecuogranitos, también hay un pequeño rincón en este post para las aplitas, de identica composición al granito rosa de Aiguablava ¿Qué pasa aquí? En ciertas zonas del plutón pueden estar enfriandose dentró del “mejunge” los mismos componentes a diferentes temperaturas, en este caso se enfrio a mucha mayor velocidad que el resto del plutón, por lo tanto a los minerales no les dio tiempo de nuclear tan eficientemente (crecer vamos …) y aunque la composición es idéntica, no así el tamaño de los minerales, dandonos como resultado una pequeña intrusión aplítica (Figura .7. y .8.).

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Figura .7. y .8.: Intrusión de aplita y detalle de la misma.

Referencias

  • Montoto San Miguel,M. (1967): Estudio petrológico y petrogenético de las rocas graníticas de la cadena litoral catalana. Resumen de Tesis Doctoral, Secretariado de Publicaciones, Intercambio Científico y Extensión Universitaria, Universidad de Barcelona, 25 pp
  • San Miguel Arribas,M. (1956) Características estructurales del granito de la Costa Brava y su significación petrogenética, Estudios Geológicos, v. 29-30, pp. 94-134.
  • San Miguel de la Cámara,M. (1924). Algunas rocas nuevas para España. Bol.Real Soc.Esp. de Historia Natural, t XXIV, febrero 1924, pp 1-11.
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