SEMILLAS EXTRATERRESTRES y otras cuestiones

He intentando captar vuestra atención (espero que con un mínimo de éxito) con el “curioso” titular de Semillas Extraterrestres (y coletilla seguida) ¿Pero a cuento de que viene esto? ¿Y que relación presenta con la segunda y menos destacada parte del titulo del post? En primera instancia, para los que no habéis estado en nuestro planeta el fin de semana anterior y esta semana, os lo resumo brevemente. Diversos periódicos se hacían eco, algunos de estos bastante relevantes en el mundo mediático (nacional y internacional), de una noticia que que haría fruncir el ceño al mismísimo Herbert George Wells (autor de la Guerra de los Mundos, 1898): el BCAB (Buckingham Centre for Astrobiology), de la Universidad de Buckingham, anunció que había recogido de forma casual mediante el uso de un globo estratosferico lo que parecía ser un cuerpo esférico, con forma de “semilla” (Figura .1.), la cubierta exterior de la misma estaría conformada de titanio y vanadio, también se señalo que en su interior se hallaba un “jugo biológico viscoso” que salia hacia afuera formando filamentos. Las conclusiones extraídas por el Profesor Milton Wainwrigh, astrobiologo, y su equipo, del BCAB, es que es de origen extraterrestre y aun más, sugieren que podría tratarse de algún exomicroorganismo enviado de forma deliberada por una especie inteligente, los motivos se desconocerían, aunque las puertas de la especulación están abiertas caballeros, algunos de los miembros del equipo afirman que esta estructura y otras que pudieran existir habrían sido enviadas para sembrar la Tierra de vida ET (les recuerdo que ya ha llovido lo suyo del día de los inocentes).

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Figura .1.: Supuesta “semilla”  metálica de origen ET . Imagen extraida del Diario Clarín. 

No me considero nadie para desmentir o afirmar nada de lo comentado en el parágrafo anterior de forma absoluta, de ser cierto las implicaciones a nivel mundial, como especie, serian enormes, de ser falso, el equipo se habría precipitado de forma desmesurada (errores que de tanto en tanto suceden en ciencia) y seria una metida de pata considerable para un equipo y una universidad, en principio, de prestigio internacional. El tiempo dirá, aunque para los fanáticos de la vida extraterrestre compleja, inteligente, capaz de desarrollar una civilización en las inmediaciones galácticas, que puede permitirse el lujo de espiar y incluso poner de patas arriba a Homo sapiens, esperaría muy cautelosamente a ver como se desarrolla la cosa.

En el pasado y no tan pasado, han existido otras especulaciones de vida ET, formalmente sustentadas por la ciencia, con sus detractores, claro esta. Si nos remontamos a finales del S. XIX y principios del S. XX, se afirmaba sin sombra de duda por una considerable mayoría de la comunidad científica y especialmente por parte de planetologos, astrónomos, etc. mediante unas observaciones, efectuadas con telescopios, que a día de hoy nos parecerían sumamente pobres, que en Marte había vegetación que se expandía y retraía de forma cíclica con el paso de las estaciones, océanos y incluso canales artificiales (Figura .2.) construidos por una civilización que luchaba contra un mundo moribundo que se desecaba, viéndose obligados a transportar ese agua desde los polos hasta el más confortable ecuador marciano (idea popularizada por el astrónomo milanes Schiaparelli), el tiempo, cogido de la mano de los avances científicos y tecnológicos, lanzó por tierra todas esas especulaciones, a pesar de que muchas de ellas penetraron en las mentes de prestigiosos investigadores hasta los años 60 -70 (finalmente con la llegada de la sondas Viking I y II al planeta rojo en el 76 estas murieron).

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Figura .2.: Fotografias realizadas con el Telescopio espacial Hubble en comparativa con lo observado con telescopios terrestres, ya obsoletos, muy pocos características geográficas son correlacionables ( como el casquete sur o la cuenca de impacto Hellas) . Imagen extraida de: http://www.astro.virginia.edu

En el 1977 el radiotelescopio Big Ear, uno de los proyectos de la SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence, o Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre) recibió una señal de radio (La señal Wow!) de origen desconocido proveniente de la zona oriental de la constelación de Sagitario; en la actualidad aún se investiga el origen de la señal. Las explicaciones van desde el mensaje de una civilización extraterrestre inteligente, hasta alguna interferencia cercana al radiotelescopio.

A pesar de lo fantasioso de las supercivilizaciones marcianas, sin irnos de este planeta, encontramos la que “podría ser” la evidencia más fuerte a día de hoy de vida ET, en este caso en estado fósil. Os cuento el cotilleo, el 27 de diciembre de 1984 fue descubierto por una expedición del Instituto Smithsoniano estadounidense en la Antártida un meteorito llamado ALH84001, su nombre proviene de Allan Hills, el área antártica donde fue encontrado, y de la fecha, así como por su numero de serie. Forma parte del exclusivo y escaso elenco de meteoritos marcianos recuperados. ¿ Donde reside la suma importancia de esta muestra? En su interior se hallaron estructuras filamentosos compartimentadas similares a bacterias (Figura .3.) (como por ejemplo las cianobacterias). La NASA hizo su anunció, muy polémico, el agosto de 1996. En lo que podría ser, hasta la fecha, la más plausible evidencia de vida fuera de nuestro mundo (modesta, pero siempre presente y resistente vida microbiana), nadie se pone de acuerdo. Los datos que se presentaron para justificar que los restos fósiles hallados (de más de 3.000 millones de años, cuando Marte, de forma verídica, si poseía agua en estado líquido, con mares y océanos y una atmósfera consistente que ayudaba a mantener una presión que los contuviera) son de origen biológico (apoyados por el Dr. McKay y su equipo) consisten principalmente en: la presencia de magnetita hexagonal asociada a los supuestos microfósiles (en principio “siempre” formada bajo un contexto biológico), hidrocarburos policiclicos aromáticos en concentraciones muy elevadas, carbonatos asociados (formados en medios acuosos siempre y en la Tierra la mayoría asociados a producción biológica). Todas estas justificaciones, y otras, se pueden explicar sin la implicación de fenómenos biológicos. Pero aquí Mckay emite una fantástica respuesta : aunque todas las pruebas admitían explicaciones no biológicas, la explicación no biológica del conjunto de pruebas resultaba ser complicada de argumentar, mucha aleatoriedad.

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Figura .3.: Uno de los supuestos microfósiles hallados en ALH84001. Imagen extraida de: http://de.wikipedia.org

En definitiva, no son pocos los casos sustentados por parte de una comunidad científica seria y bien formada que investigan estos complejos, delicados y polémicos menesteres. Simplemente expongo una serie de hechos acontecidos, uno muy reciente y después otros 3 que van de más antiguo a más moderno. De los hechos previos se puede extraer como lección la cautela, mucho contraste y una gran acumulación de pruebas a ser analizadas. Aplicación del método científico con exhausitividad. Gran papel que juega en ello la Astrobiologia, una ciencia relativamente nueva, nutrida por muchas otras que se encarga de estos peliagudos temas desde una vertiente seria, innovadora y a veces arriesgada para desentrañar el origen de la vida en nuestro mundo y extrapolar la misma a otros orbes planetarios. Hablaremos de ella y otras cuestiones tratadas en este post en un futuro, no muy lejano. El principal motivo de la redacción de este post, es la generación de polémica; me encantaría que en temas tan controvertidos y que conllevan la unión de muchas ramas de las ciencias me aportéis vuestras opiniones, si queréis datos también, etc. Lo que deseéis, todo será bienvenido.

Referencias

  • McKay, D. S.; Gibson Jr., E. K.; Thomas-Keprta, K. L.; Vali, H.; Romanek, C. S.; Clemett, S. J.; Chillier, X. D. F.; Maechling, C. R. et al. (1996). «Search for past life on Mars: Possible relic biogenic activity in Martian meteorite ALH 84001». Science (en inglés) (273): 924–930.
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