Sobre la no existencia de razas en los humanos.

Desde hace tiempo llevo dentro de mí la inquietud de escribir el tema del que voy  a hablar hoy.  Y es que, a menudo me he encontrado con la intención de explicar o narrar a mis cercanos el hecho de que en la especie humana no se puede afirmar sobre la existencia de razas. Es un tema que, aunque no es tan complicado como parece, mucha gente no entiende o no quiere entender. En este sentido, espero que el siguiente artículo sirva para cumplir dicha función y suponga  una base suficientemente argumentada

Algo curioso que me ha pasado respeto a  la búsqueda de información  sucede en el momento que decido entrar en internet para encontrar artículos semejantes y así orientarme un poco e inspirarme.  Me encuentro entonces con que se ha escrito bastante pero que suele carecer de una base científica. Y eso no ha hecho sino que preocuparme. ¿Cómo se pueden explicar ciertas cosas repitiendo simplemente las cosas que uno ha oído/leído, sin pararse a entenderlo? Aunque no se aleja de una mera opinión, considero un error grave el aportar cierta información según de qué forma.

Pero no  me alejo más del quid de la cuestión. Volvamos a hablar de nuestra especie. ¿Por qué no se puede hablar de razas en los humanos, cuando seguramente cualquier persona pueda diferenciar un caucásico, de un asiático, por ejemplo? Voy a separar las argumentaciones en 3 apartados, para que sea más fácil su comprensión

Primero de todo,  la definición de raza biológica es la siguiente: se trata de individuos que pueden reproducirse pero siempre manteniendo una proporción relativa de ciertos alelos (formas alternativas de los genes). Siendo esta proporción diferente a individuos que vivan en una área geográfica diferente

1.Las grandes diferencias entre individuos de una raza

Si analizamos a fondo las similitudes tanto genéticas como físicas entre dos individuos de una raza humana, podemos encontrar tantas diferencias como las que encontraríamos entre dos individuos de razas diferentes. Y es que se puede hallar casi toda la variación genética humana (85 %) en cualquier población del mundo. Diciéndolo de otra forma: si estudiamos cualquier población del mundo, está contendría el 85 % de todas las formas genéticas de la especie humana. Es decir, el 85 % de la variabilidad depende del individuo, y el 15 % de donde haya nacido. Ese 15 es un número demasiado pequeño, ya que se multiplica varias veces antes siquiera de poder hablar de razas en algunos grandes mamíferos. Alan R. Templeton se encargó de analizar millones de secuencias genéticas encontradas en distintos tipos de ADN para entender que, la mayor parte de esa variación genética es individual, de forma que la variación poblacional no será suficientemente grande como para definir sublinajes de la especie humana

Viajemos ahora al mundo  de los perros. Quizás esta fácil comparación sirva para entender todo lo escrito antes. Si pensamos en un pastor alemán, o un caniche, podemos entender que la variación entre varios individuos de una misma raza son mínimas. Es muy fácil en este caso  reconocer a un individuo que no pertenece a una raza pura (Y tristemente, muchos perros sufren la discriminación por esto). De esta forma, podemos considerar que dentro de una raza existe poca variación genética: siempre existirán ciertos alelos que determinarán una raza. Claro que existirán diferencias (conocemos  de la existencia de mutaciones y demás) pero esas existencias serán suficientemente pequeñas para ubicar fácilmente un perro en una raza determinada

2. Los rasgos para determinar la raza son artificiales

Es necesario entender que los rasgos que comúnmente han determinado una raza humana, tales como el color de piel o la forma de la nariz no dejan de ser rasgos superficiales. Pero no solo eso, sino que muchas veces no son suficientes y suponen un sinfín de contrariedades e incoherencias. Si pensamos lo que se consideraría raza negroide, a uno le suele venir a la mente el hecho de que seguramente tendrán la piel oscura, pero hallamos africanos con la piel más clara (koisan) así como africanos de piel blanca, descendientes de europeos (surafricanos). También pasa esto con las características del cuerpo, sólo hace falta  pensar en pigmeos y masai. ¿Y qué hay de las pocas similitudes aparentes entre los japoneses y los indios , ambos de la raza asiática?

Y ahora, vayamos al caso contrario. Puedes incluso pensar en cualquier persona de tu ciudad de nacimiento y considerada de tu misma raza. Quizás esa persona muestre unas características muy diferentes a ti, tantas, que si agrupáramos las diferencias entre dicha persona y tú quizás fueran mayores a las diferencias cuantificadas entre tú y una persona de otra “raza”.

¿Como se puede definir una raza a partir del color de piel? En la imagen se destacan grandes diferencias faciales entre personas que deberían pertenecer a la misma raza. Las evidencias son claras: el color de piel supone un criterio artificial, que no explica toda la variación genetica de su “supuesta” raza. Imagen extraída de: esciencenews.com

3. Aunque existan ciertos patrones, no sirven para definir una raza

Si que existen algunos patrones en lo que refiere a las frecuencias relativa de algunos genes, pero no es posible predecir la raza a partir de estas diferencias. Quizás una población cuente con un mayor porcentaje de un gen que confiera una característica concreta tal como el color de los ojos o el grupo sanguíneo (permitidme simplificar al máximo la hipótesis) pero esa mayor proporción no nos permitirá nunca identificar a una raza solo por el hecho de hallar un gen concreto. No existe un gen que sirva para decir: este individuo es de esta o otra raza. Templeton ( el biólogo del que os hablé antes) trató de definir las razas de las poblaciones humanas como lo hacen los biólogos evolutivos con especies tales como el chimpancé o las salamandras.  Su conclusión fue que si que existan algunas diferencias, pero no las suficientes como para definir un linaje histórico que haya subsistido mucho tiempo.

Entre las conclusiones de Templeton : Hay más similitud genética entre los europeos y los africanos subsaharianos y entre los europeos y melanesios ( los habitantes de las islas al noreste de Australia ) de la que hay entre los africanos y los melanesios . Sin embargo, los africanos subsaharianos y melanesios comparten la piel oscura, la textura del cabello y rasgos cráneo- faciales , los rasgos comúnmente utilizados para clasificar a las personas en razas . Según Templeton , este ejemplo muestra que los rasgos raciales son totalmente incompatibles e incoherentes con las diferencias genéticas entre las poblaciones humanas en general .

¿La alternativa? Poblaciones biológicas. Evidentemente que hay características que son más comunes en una determinada población biológica, pero hace falta mirar la vista atrás para entender que ha sucedido en los humanos: en relativamente pocos años hemos pasado a gobernar prácticamente el planeta en el que vivimos. Tiempo en el que la mezcla entre personas de diferentes lugares ha contribuido a formar individuos con una mezcla genética . No ha existido en nuestra especie un aislamiento completo suficiente para una población que permitiese acumular tantas diferencias entre otras poblaciones como para considerar a dicha población, una raza diferente

Migración en la especie humana en base a las mutaciones del DNA mitocondrial.
Imagen extraída de :  sandwalk.blogspot.com

Si alguien después de dicho razonamiento sigue menospreciando mi argumentación, le recomiendo que repase los siguientes puntos. No se puede predecir (en nuestra especie) una raza a partir de un gen (punto 3), ya que, aunque las frecuencias génicas (es decir los porcentajes en que hayamos un gen en una población) varíen, en cualquier población humana ,  encontraremos casi toda la variación génica del acervo humano (punto 1). Pueden existir más diferencias entre dos personas de una misma raza que entre dos personas de razas distintas. Además, los rasgos que normalmente usamos para definir una raza no son reales, se trata de pequeñas diferencias  artificiales y , muchas veces, puntuales (punto 2). Es de lógica. Toda la argumentación aquí hallada está basada en diferencias genéticas, en evidencias genéticas. No está basada en impresiones y sensaciones subjetivas (¿es un blog sobre ciencia, no?)

Quizás me he repetido un poco o he insistido demasiado a la hora de definir algunos argumentos, pero como ya dije, me gustaría hacer de este un artículo solido y robusto. Un artículo que encaje con la idea de “crónicas de un amonite”:  la divulgación científica y, como consecuencia, cultural. Un artículo que ayude a romper muchos de los prejuicios formados en nuestra sociedad: no hay razas en los humanos

Referencias:

Genetically Speaking, Race Doesn’t Exist In Humans (eurekalert.org)

¿Qué nos dice la ciencia de la evolución sobre las “razas” humanas? (sindioses.org)

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11 Comments

  1. Cuando hablas de los negroides africanos no podes hablar de los sudafricanos de piel blanca porque ellos son descendientes de europeos

    1. Hola, tienes razón en que debía haber especificado mejor este ejemplo. Quería exponer que el color bien podía diferir mucho en zonas próximas (hablando dentro de un mismo continente), pero como bien dices, su procedencia genética es diferente

  2. Pero entiendo que hay una serie de fenotipos por los que nació el concepto de “raza” en humanos (color de la piel, forma de la nariz, etc.) y puede que a nivel genético la variabilidad sea casi insignificante, pero sin embargo estas características se manifiestan de forma consistente en todos los individuos de una población. Entonces mi pregunta es: ¿a partir de información genética de una persona, no podemos adivinar con más o menos exactitud a que “raza” (fenotipo) puede pertenecer?

    Un saludo

    1. El tema es en realidad más complejo de lo que parece. Pero la idea es que aunque haya proporciones alélicas ( es decir, proporción de genes) que sí son más frecuentes en algunos sectores de la humanidad, estos no los definen del todo. ¿Cómo definiríamos la raza entonces? Bien podríamos asignar un color de piel, pero eso no clasificaría en una raza, ya que hemos visto que las diferencias entre personas con un mismo color de piel serán tan grandes como las que puede haber entre personas con diferentes colores de piel
      No es que no existan diferencias entre personas de diferente procedencia, pero estas diferencias no son tan grandes como para hablar de razas. Hay que cambiar el concepto a población biológica, ya que el concepto de raza implica una similitud genética entre los individuos que a ella pertenecen mucho más grande de la que hoy en día se halla en nuestras mal definidas, “razas”

      Espero haber respondido tu pregunta. Si no es así, házmelo saber con tu respuesta y continuaremos con el diálogo. Te recomiendo que leas más artículos similares como por ejemplo los que se hallan en las referencias usadas

      1. Gracias por tu respuesta. En realidad estoy siendo algo quisquilloso, ya que estoy practicamente de acuerdo en todo lo que dices.

        Imagino que la controversia se origina por el hecho que el término “raza” puede significar distintas cosas según utilicemos una perspectiva biológica (subespecie) o cultural (étnia?). Supongo que como para cada “raza” la definición se basa en función de unos elementos de su aspecto físico distintos (color de piel, forma de los ojos, nariz, etc), no podemos comparar un subconjunto de genes que agrupe todos estos rasgos.

        Tengo una curiosidad. La comparación es odiosa, lo sé, pero sería el mismo caso para los perros domésticos? Estos han derivado de ancestros salvajes de forma relativamente reciente y mediante selección artificial en función, de nuevo, de su aspecto físico y rasgos conductuales, por lo que su variabilidad genética sea probablemente (no lo sé) lo suficientemente baja como para no poder hablar de razas tampoco.

        Ahí lo dejo.

        Por cierto, enhorabuena por el blog, me resulta muy interesante.

      2. Hola Marc, antes de nada, agradecerte el interés en el blog. Es gratificante saber que la labor que realizamos tiene un efecto.

        En el caso de los perros, la selección artificial tan fuerte ha hecho que cuando veamos un perro de pura raza, podamos diferenciarlo al momento de un perro “mezcla”, eso se debe a que en el caso de los perros, las razas están bien marcadas. Los doberman llevan generaciones apareándose con doberman para conseguir perros de pura raza. Eso ha permitido que algunas razas tengan características muy marcadas

        Si te fijas, en los humanos no pasa igual. Nosotros llevamos mezclándonos desde hace mucho tiempo, y es difícil pensar en un raza concreta. Cuidado, eso no significa que no hayan diferencias. Evidentemente hay diferencias genéticas entre algunas etnias. Pero no son diferencias tan marcadas como las que tendríamos en los perros. En el caso de los humanos son diferencias más suaves, porque hay una mezcla genética debido a nuestra historia. En el caso de los perros, nosotros seleccionamos algunas razas para que tengan ese “pedigree”

        Espero haberte aclarado un poco más el tema! Saludos cordiales 🙂

  3. Un placer poder leer vuestros artículos. Es necesaria gente que divulgue la ciencia. Te invito a pasarte por mi blog a partir del 1 de enero, día en que voy a colgar mi primer artículo (o TALK, como los voy a llamar). Un saludo 😉

  4. Sí, la ciencia en más de una ocasión ha servido para avalar unas inexistentes diferencias basadas en la raza. Esto ha dificultado la divulgación del contenido del artículo y aunque se empieza a cambiar la mentalidad, como bien dices, aún hay mucho trabajo por hacer. El esfuerzo que se mantiene para combatir los prejuicios es arduo, pero necesario. Sólo con él se puede ayudar a entender las razones por la que debemos evitar el término de “raza” en nuestra especie y cambiar nuestra forma de pensar. Agradezco tu opinión, divulgadorhervivoro.

  5. Desafortunadamente, ha habido muchas esfuerzos científicos que no han querido desmentir la presencia de las razas. Y un buen ejemplo son todos los trabajos de ordenación de las razas mediante mediciones sobre la inteligencia: desde la craneometría hasta los tests de inteligencia creados por Binet y malinterpretados por los antropólogos americanos… Por suerte, poco a poco está empezando a cambiar esta mentalidad, aunque está muy arraigada.

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