“Expedición” a Sardinia y Eivissa: Un poco sobre reptiles, anfibios y endemismos insulares

En términos biológicos se entiende por endemismo a un taxón (un grupo de organismos emparentados y que en una clasificación dada han sido agrupados, en el presente caso las diferentes especies de reptiles y anfibios observadas durante estos dos viajes) que se encuentra limitado o restringido en una determinada área  geográfica.

Dichos endemismos se encuentran en todas las escalas geográficas e incluso ambientales (en las pluviselvas pueden haber diferentes especies de anuros pertenecientes al mismo género en las pendientes opuestas de la misma montaña, separadas por pocos kilómetros e incluso centenares de metros, donde escasas diferencias de humedad, temperatura generan todo un elenco de especies superespecializadas en esas pequeñas áreas) posibles: valles, picos montañosos, lagos, mares, a nivel continental, etc.

Quizás el caso más llamativo, que en este artículo será tratado, sea el de las islas (insularidad): auténticos laboratorios naturales que muestran como la laboriosa, ciega y a veces cruel selección natural esculpe a los “convencionales” animales continentales,  hasta generar criaturas aptas para en ocasiones sobrevivir a  tan singular medio, ya sea porque este es hostil o bien un edén rico en alimentos y carente de predadores. En estos casos, incluso, la evolución opera más aprisa de lo normal, observándose en algunas ocasiones cambios en los animales a escala de tiempo humana, como el magnífico ejemplo, citado a continuación,  que Richards Dawkins expone en uno de sus últimos libros:

En este libro dedica un apartado a hablarnos sobre como una pequeña población de Podarcis sicula (Figuras.1. y .2.) o lagartijas italianas, animales esencialmente insectívoros, originarios de una isla A, los cuales fueron introducidos en una isla B, donde había una mayor abundancia de materia vegetal, pero poca de origen animal, dichos reptiles en un periodo de 37 años desarrollaron dos importantes estructuras, comunes en animales herbívoros:

Una válvula cecal, que permite la regulación del paso de la materia vegetal en el intestino ciego y unas mandíbulas más musculosas, grandes y por lo tanto masivas que permiten una mordida más fuerte para poder machacar la dura celulosa.

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Fig.1.: Podarcis sicula sicula de la isla de Cerdeña, subespecie nominal originaria de toda la zona meridional de de la Italia continental, así como de Sicilia

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Fig.2.: Podarcis sicula es una especie fuerte, robusta y muy adaptable que ya ha colonizado diversas áreas del mediterráneo y de todo el mundo: USA, parte de la Península Ibérica, las Gimnesias (Mallorca y Menorca) , Cerdeña (como la de la presente foto), etc. Puede llegar a ser un duro y peligroso competidor para muchas especies autóctonas de las islas de reciente colonización por su mayor tamaño, fuerza y versatilidad (como ha ocurrido en las Baleares).

La geología suele ser influyente a la hora de “crear”  barreras geográficas, sea con su habitual costumbre de generar montañas (orogenias: convergencia entre dos placas tectónicas) o ahora bien por la otra buena costumbre de distender cosas (rifting: divergencia entre dos placas tectónicas; hecho acontecido (y muy buen ejemplo) en el caso de la isla de Cerdeña que se ha ido separando de la parte norte de la península Ibérica i la parte sur de Francia por un proceso de rifting, iniciado hace aproximadamente unos 23 millones de años y  ahora ya abortado. Figura.3.)

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Fig.3.: Rifting entre la subplaca de Córcega  y  Cerdeña y parte de la placa euroasiática a posteriori de una importante orogenia del Eoceno Superior. (Faccenna et al. 2001, Jolivet et al. 2003)

Algunas de las increíbles criaturas que no han podido ser observadas durante estos viajes, lamentablemente (¡esperemos mas suerte la próxima vez¡), y que en este caso han evolucionado en la isla de Cerdeña y Córcega han sido Euleptes europaeus o filodáctilo una de las cuatro especies de gecónido propias de Europa y que actualmente se ve amenazada por la colonización  desde la Mediterránea continental por parte de Hemidactylus turcicus o salamanquesa turca, rosada, etc. (Figura .4. y .5.) un pariente relativamente cercano, el cual resulta más adaptable y agresivo, con la consecuencia de que ha desplazado de muchos lugares a su “primo” isleño.

Esto nos recuerda una vez más (como en el caso de la lagartija italiana y miles de casos en todo el mundo) la gran problemática que supone para un ecosistema, más o menos especializado, o ocupado por unas especies especializadas y por lo general inadaptadas a la competencia, pero al mismo tiempo tan necesarias para dicho ecosistema, el peligro potencial de la introducción de especies alóctonas.

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Fig.4.: Hemidactylus turcicus o salamanquesa rosada

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Fig.5.: Hemidactylus turcicus.

En el primer parágrafo se ha comentado con un ejemplo como bien las causas ambientales pueden influir en la aparición de endemismos. Si bien un caso son las hermosas ranitas que viven a pocos centenares de metros o dos kilómetros de sus “primas hermanas” (filogenéticamente hablando) en la generosa pluviselva y otro caso bien distinto y mas extremo es el caso de cómo ciertas especies de escamosos, lagartijas en este caso, emprendieron un viaje en el vasto desierto de sal que fue en su momento (hace algo mas de 5 millones de años) el Mediterráneo, tras cerrarse el Estrecho de Gibraltar por el choque de la placa Africana  contra la Subplaca Ibérica. Este catastrófico evento es denominado Crisis de Salinidad Messiniense (Figura .6.); los inmensos depósitos de yeso y de halita presentes en la Cuenca Mediterránea, junto con los larguísimos y profundos cañones excavados en la plataforma continental (Figura .7.) como producto del enorme desnivel existente entre los ríos que seguían desembocando en el desaparecido mar y el gran salto de dicha plataforma hasta la cuenca son testigos de ello (entre otros).

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Figura .6.: Cuenca Mediterránea en proceso de evaporación durante la Crisis de Salinidad. (Imagen extraída de: Wikipedia)

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Figura .7.: Barrancos (hoy en día submarinos) generados durante la Crisis de Salinidad. (Imagen extraída de: UB, Campaña oceanográfica Promares)

Con este ejemplo, que nos atañe directamente a todos los mediterráneos (más humanos o menos) se da a entender como el factor ambiental, en el presente caso unas condiciones de extrema aridez, obligan a ciertas especies a buscar alternativas para su supervivencia;  la colonización de nuevos hábitats,  elevados montes que antaño fueron islas y que volvieron a serlo con la reapertura del Estrecho gibraltareño provocando el pertinente aislamiento entre especies antaño profusamente emparentadas.

Este es el caso ciertas lagartijas del genero Podarcis. En las islas Baleares están presentes dos especies con un grado de parentesco relativamente elevado, P. pityusensis (lagartija pitiusa: Ibiza y Formentera) (Figura .8. y .9.) y P. lilfordi (lagartija balear), dos especies separadas entre ellas desde poco más de hace 5 millones de años (al final de la Crisis de Salinidad). Estos saurios presentan características físicas y  etológicas bien diferenciadas de la de sus parientes continentales, a destacar: perdida de la capacidad de autotomía (amputación a voluntad de un miembro, en este caso la cola) y perdida del carácter esquivo; alimentación omnívora (estrechamente relacionado con este hecho es un incremento en la longitud de los intestinos, como pasa en los verdaderos animales herbívoros, ya que la materia vegetal es una fuente de alimento importantísima en estas criaturas). Las dos primeras características son debidas a que estos animales evolucionaron en un medio donde los depredadores eran escasos o incluso inexistentes, además la población de estas Podarcis era y es enorme (en algunos islotes hay mas de 8000 ejemplares por hectárea) y por lo tanto había (y hay) una interacción entre individuos muy prolongada, sin tener en cuenta la competencia entre machos durante la etapa reproductiva donde no es extraño que un contrincante le arranque la cola a otro para luego esta ser consumida por el vencedor (incrementando sus reservas), por lo tanto hay una presión selectiva a conservar la cola. Estos caracteres son especialmente marcados en la lagartija balear, razón por la que seguramente quedo relegada a los islotes (mucho más inaccesibles) de Mallorca y Menorca y se extinguió de las islas principales ante la entrada de predadores traídos por el hombre en la colonización de las islas a diferencia de su pariente pitiuso.

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Figura .8.: Alimentación omnívora y oportunista en Podarcis Pityusensis.

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Figura .9.: Carácter confiado en un ejemplar de lagartija pitiusa.

La lagartija de las Baleares y la lagartija de las pitiusas son un grupo basal dentro de su genero (el termino basal hace referencia a los miembros de un linaje, en este caso el genero Podarcis, que se separaron o diferenciaron mas tempranamente que otros miembros del mismo grupo) y tienen afinidades mas o menos lejanas con P. tiliguerta (de Córcega y Cerdeña) (Figura .10.) y P. filfolensis (de la isla de Malta), ambas especies endémicas de sus respectivas áreas insulares y que han sido sometidas a procesos evolutivos similares a la de sus parientes de las Baleares.

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Figura .10.: Hermoso ejemplar de lagartija tirrena o Podarcis tiliguerta.

En los islotes satélites de muchas islas importantes la evolución no se encuentra única y exclusivamente dirigida por la selección natural (la clásica teoría darwiniana: sobreviven y se reproducen los individuos con caracteres más aptos, los cuales son pasados, gracias a los genes, a la descendencia) sino también por otros medios: el efecto fundador y la deriva genética respectivamente, ambos íntimamente relacionados. Se postula que en los islotes de dimensiones más o menos pequeñas (como los de las costas de todas las islas Baleares, hogar de numerosas subespecies de las correspondientes lagartijas) las poblaciones se originan basándose en unos pocos individuos fundadores, la constitución genética de los cuales es una representación aleatoria de la que poseían los individuos de las islas principales; los escasos fundadores aportan caracteres genéticos peculiares a la nueva población, lo que da como resultado final que esta derive hacia una constitución genética particular alejada de la original en mayor o menor grado.

Y para acabar con este articulo unas fotografías de una adorable endemismo, en este caso un anfibio anuro, proveniente de las islas de Córcega y Cerdeña, Hyla sarda o ranita sarda (Figura .11., .12.y .13.), un hílido estrechamente relacionado con la ranita de San Antonio, típica de la Península Ibérica (Hyla molleri) o en menor medida con la ranita meridional (Hyla meridionalis; originaria de Marruecos e introducida desde hace siglos en gran parte de nuestra península).

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Figura .11.: Hyla sarda en un abrevadero de animales de ganado.

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Figura .12. : Ranita sarda muy confiada; animales arbóreos con excelentes cualidades escaladoras.

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Figura .13. : Hyla sarda sobre un higo.

Referencias:

PÉREZ-MELLADO.2009. Les Sargantanes de les Balears.

RIVERA, ESCORIZA, MALUQUER-MARGALEF, ARRIBAS, CARRANZA.2011. Amfibis i rèptils de Catalunya, País València i Balears.

 

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